Muchas cosas se pueden hacer

 
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En mi ciudad no ha habido un incendio. Tampoco en mi casa. No han muerto familiares ni ninguna de mis amistades. No hay nada urgente que tenga que cambiar en mi rutina. Y sin embargo, sufro.

 

Es inevitable. Todos estamos conectados. Yo soy la colonia de bacterias de mi intestino, los hongos de mi piel, mi sangre. Soy, -por ser parte integrante  del gran organismo que es la Tierra-, el agua del Amazonas y los osos polares.

 

Como el gran entramado complejo y entrelazado que formamos, un desequilibrio en un punto, aunque esté alejado, nos termina afectando. Y no solo a nivel ambiental, -variando composiciones, niveles y concentraciones-, sino además, y de manera directa y fulminante, a nivel emocional.

 

Y desde ese sufrimiento nace en mi la necesidad de restituir, de compensar, de cuidar y de proteger. Ese sufrimiento me acciona y me da energía para introducir cambios en mi vida que me den paz.

 

Muchas cosas se pueden hacer para reparar y proteger el gran organismo que somos.

 

Todo suma cuando se hace con cuidado.

 
Montse SoriaComment