La naturaleza nos está esperando

 
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¿Y si el gran problema del ser humano viniera de su falta de conexión con lo orgánico? ¿Y si descubriéramos que el plástico y el hormigón nos hacen más endebles? ¿Y si pisar la tierra con los pies descalzos y abrazar árboles fuera el antídoto para la soledad?

 

Las ciudades han crecido ajenas a lo que somos y eso no es bueno. El resquicio que queda de naturaleza es controlado con motosierras y desbrozadoras convirtiendo a los parques en alejado sucedáneo de lo que tendría que ser un eco-sistema, -un entramado complejo, rico en elementos relacionados-. La naturaleza es caos y complejidad y querer simplificarla para controlarla es perdernos, olvidarnos de nuestra propia complejidad estructural y emocional. Obviar elementos de un sistema nos empobrece, como obviar que somos porque tenemos un cuerpo y que ese cuerpo está hecho del mismo carbono que los troncos de los árboles o las escamas de los peces.

 

No necesitamos estudios que nos hablen de la importancia del juego libre en niños y niñas o del impacto del color verde en el cerebro. Solo hay que experimentarlo. No conozco a nadie que haya dado una bocanada de aire en la Gran Vía, llenando sus pulmones de dióxido de nitrógeno y confiese que se siente renovado. Sin embargo, entra en alguno de esos solares ocupados que hay en las grandes ciudades en los que todavía se pueden ver abejas y oler a madera virgen, y mira a ver qué te pasa. Quizás al principio haya un sentimiento de incomodidad, de querer salir corriendo por no pertenecer a eso, pero si miras tus manos puedes ver las mismas líneas que tienen los nervios de las hojas que te dan sombra. Y quizás eso te recuerde que tienes derecho a todo lo bueno que tiene la Tierra para ofrecerte.

 

Koko, el gorila que ha sido entrenado para comunicarse con los humanos mediante lenguaje de signos, lo dice muy claro: <<Soy gorila, soy flores, soy animales, soy naturaleza. Hombre estúpido. Koko lo siente. Koko llora. Tiempo deprisa. Ayuden Tierra. Protejan Tierra. La naturaleza está observando. Gracias>>. Koko es el portavoz sin voz que habla a hombres y mujeres, los de la Cumbre del Clima en París y los que van sentados en el metro ojeando el móvil. Koko es sabio porque habla de su verdad, que es la nuestra también. Y su mensaje es honesto y claro como una puesta de sol. O como un lobo devorando a su presa. O como una niña hincando sus manos en la tierra.

 

Las ciudades no son honestas porque el cemento que las ha construido está hecho de egoísmo, competición y miedo. Vivimos en ellas enfermando, con la fantasía de que lo que nos mueve en la vida es lo correcto. Pero ser ajenos a nosotros mismos tiene un precio que a lo mejor un día no podremos seguir pagando. Escuchemos a Koko y mirémonos adentro.