Fruitlands: una comunidad en 1840 precursora del Zero Waste, el minimalismo y el Veganismo

 
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De Louisa May Alcott solo conocía sus obras “Mujercitas” -y “Hombrecitos” aunque en segunda fila- y me llevé una muy grata sorpresa al descubrir en una librería de estas que se han puesto de moda en Lavapiés, que el libro que tenía en mis manos y que había elegido atraída por su maravillosa portada -que emulaba las láminas botánicas de tiempos de Font Quer, pero con un toque actual-, era de la mismísima autora. Poco (o nada) se conoce a esta mujer, más allá de su clásico, y sin embargo se me antoja una gran vida, una mujer interesante con mucho que aportarnos.

El libro es una crónica de la experiencia que vivió junto a su familia durante su vida en Fruitlands, una de esas comunas americanas que se establecieron en el siglo XIX, con unos valores e ideales elevados y un grado de conservación y convivencia con la naturaleza muy difíciles de encontrar hoy en día (excepciones en los casos contados de personas que consolidan proyectos de vida anticapitalista en pueblos). Ficciona los nombres de las personas que participaron en el proyecto, pero el resto es un fiel relato de la vida comunitaria. La comuna fue creada por el padre de Louise cuando ella tenía diez años y aunque el proyecto no llegó al año de vida esta narración me resulta muy provechosa. He descubierto muchas similitudes en la filosofía que subyacía en la comuna y muchos movimientos/estilos de vida que han surgido en el siglo pasado y el actual.

Leo los principios que movieron a un grupo de personas de hace más de 150 años a querer vivir de una manera tan respetuosa con su medio y siento que son una especie de visionarios, por aquel entonces y ahora.

Algunos de sus fundamentos vitales, -aunque no con estas palabras-, eran:

  • Veganismo: “no admitiremos nada que haya causado perjuicio a los hombres o a las bestias”, como decían ellos.

  • Zero waste (aunque por aquel entonces era más fácil que ahora, pues el plástico no había nacido todavía)

  • Las tres R’s

  • Minimalismo

Todo ello se enmarcaba dentro del Trascendentalismo, un movimiento liderado por el filósofo, escritor y poeta Ralph Waldo Emerson, por Henry David Thoreau, y por el padre de nuestra autora, entre otras personas. En palabras de Emerson, el ser humano cuando se encuentra en contacto con la naturaleza, haciendo uso de la intuición y la observación, es capaz de entrar en contacto con la energía cósmica, la fuente creadora de la vida, identificada como Dios o <<totalidad>>. Una joya.

Yo quiero un Fruitlands en mi vida. Una comunidad con esos principios y adaptada al contexto del siglo XXI, -aunque no sé cómo se integraría en ella la tecnología. Todo un reto. O al menos, un buen límite al que tender.