Entre iguales

 
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Hace tiempo estaba enfadada. Y con la fuerza de ese enfado inicié batallas para cambiar hábitos.

Me avalaban poderosos motivos: el daño hacia los animales, el daño de la industria papelera, del petróleo, del plástico, las carreteras, los aires acondicionados, las bañeras, los clorofluorocarbonados…

El sistema estaba mal y mi propósito era señalar con el dedo y dar ejemplo.

Ya poco quedó de aquello. Ahora vivo ocupada en atenderme.

El sistema sigue siendo perverso, pero ya no quiero fijar ningún objetivo afuera. Ahora el único objeto de cambio son mis actos diarios. Ya no soy adalid, ni locomotora. Ahora me busco entre mis iguales que lo intentan, como yo.

Que unos días se pierden y otros vuelven a ello.

 
Montse Soria